Los tipos de familias han evolucionado más allá del modelo tradicional, coexistiendo hoy en día diversas estructuras que se adaptan a las realidades sociales y afectivas. Entre las más comunes se encuentran la familia nuclear (formada por progenitores e hijos), la extensa (que incluye a abuelos, tíos o primos en el mismo hogar) y la monoparental (donde un solo progenitor está a cargo). Asimismo, destacan la familia reconstituida o compuesta (surgida de la unión de parejas con hijos de relaciones previas), la homoparental (constituida por parejas del mismo sexo), la adoptiva, y la familia sin hijos, que eligen o no pueden tener descendencia. Independientemente de su composición, el factor que define y une a todas estas estructuras es el vínculo afectivo, el apoyo mutuo y el compromiso de cuidado entre sus miembros.